domingo, 9 de enero de 2011

Epifania Ortodoxa...II


“Cuando en el Jordán fuiste bautizado, Oh Señor, el culto de la Trinidad fue hecho manifiesto. Porque la voz del Padre dio testimonio de Ti, llamándote Su Hijo amado, y el Espíritu, en forma de paloma, confirmó la veracidad de la palabra. Oh Cristo, que te manifestaste e iluminaste al mundo, gloria a Ti” (Apolytikion).

“Te has manifestado hoy a todo el mundo, y tu Luz, Oh Señor, se apareció sobre nosotros, que con razón te rogamos: ¡has venido y Te has manifestado como Luz Inaccesible!” (Kontakion).

Finalmente, la Gran Santificación de las Aguas, que es observada dos veces, en la vigilia y en el día de la fiesta, pone de manifiesto el mensaje de salvación.
“Cristo no fue bautizado en orden a ser santificado, sino de santificar las aguas y a través de ellas conferir la divina santificación a toda la humanidad” (Gregorio Taumaturgo).
Este es exactamente el don que es concedido a todos los hombres cuando son bautizados en Cristo.
El bautismo une a los hombres a Cristo, confiriéndoles la remisión de los pecados y la vida eterna a través de la gracia santificante de Dios.
La santa agua bendita en Epifanía es una gran bendición, muy estimada por los ortodoxos, que la usan para santificar sus lugares y a sí mismos.

6. La Tradición Occidental
Los eruditos nos dicen que los orígenes de la fiesta de Epifanía en Occidente son algo oscuros. Hay un consenso de que la Epifanía fue primeramente introducida en la Iglesia occidental desde el Oriente en el siglo cuarto, aproximadamente al mismo tiempo que la nueva fiesta de Navidad se arraigó en la liturgia romana.
La Epifanía fue establecida primero en el Occidente en lugares que tenían contactos especiales con el Oriente, tales como Galia, España y la alta Italia, donde mantuvo un contenido oriental, conmemorando el Nacimiento y Bautismo de Cristo, y otros acontecimientos.
Estas tradiciones fueron reemplazadas cuando la autoridad de Roma se incrementó sobre estos lugares, dado que Roma seguía otra tradición.
Fue también observada en Roma, conmemorando al principio el Nacimiento y Bautismo de Cristo, mas aquí vino a ser asociada principalmente con la visita de los sabios magos a Belén, especialmente después del establecimiento de la fiesta de Navidad el 25 de Diciembre.
Hay evidencia de esto en los Sermones del Papa León (+ 461).
De acuerdo a una teoría, la asociación de la Epifanía con los sabios del Oriente pudo haberse debido al traslado, en el siglo cuarto, de las supuestas reliquias de los Magos desde Constantinopla a Milán, tradición reavivada en la Edad Media, como apuntamos más arriba.
En todo caso, la Epifanía occidental fue fijada el duodécimo día de Navidad, esto es, el 6 de Enero.

Dado lo dicho, ¿cuál es el significado de la Epifanía para la Iglesia occidental? Es principalmente la manifestación de Cristo, divino salvador, a los gentiles; mas es también el reconocimiento de Cristo por parte de los gentiles.
Este doble significado es expresado por la forma en que la Iglesia de Occidente interpreta la ofrenda de oro, incienso y mirra por los sabios Magos.
Por un lado, se vio a estos dones como símbolos de tres aspectos de la vida de Cristo, como rey, sacerdote y profeta.
Por el otro, re-presentó la ofrenda, en varios sentidos, por medio de la institución de adecuados actos de ofrecimiento: al pobre, a la Iglesia y al enfermo.

Se logra una mejor perspectiva de la Epifanía occidental cuando se recurre a los seis Domingos de Epifanía, que siguen luego de esta y conducen a la Tradición occidental al nuevo tiempo de Cuaresma.
Estos Domingos de Epifanía conmemoran la auto-manifestación de Cristo:
1) a la edad de doce años en el templo;
2) en su primer milagro en Caná de Galilea;
3) en su curación del leproso y del esclavo del centurión romano;
4) en el apaciguamiento de la tormenta en el mar de Galilea por el bien de sus discípulos;
5) en su enseñanza sobre el bien y el mal expuesta en su parábola del trigo y la cizaña y,
6) en su enseñanza sobre la gloria futura, tal como está expuesta en su parábola del grano de mostaza.

No hay duda que, tanto la tradición oriental y occidental de Epifanía, comparten un mensaje común: la manifestación de la identidad divina y de la obra salvífica de Cristo.
La diferencia se halla en el ethos y el énfasis.
La Tradición oriental parece estar más en sintonía con el aspecto dramático y teofánico del ministerio de Cristo, mientras la Tradición occidental parece estar procurando seguir al Jesús histórico tal como se despliega a través de sus obras y palabras.
La primera es más vertical; la otra más horizontal. De la combinación de ambas sólo podría resultar una fuente de enriquecimiento.


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