domingo, 23 de enero de 2011

Cristianismo Ortodoxo...


El Cristianismo Ortodoxo no es una simple institución u organización. Es una forma de vida iniciada por Jesucristo, y un organismo viviente compuesto por aquellos que creen en Él.
La Iglesia son personas –el Pueblo de Dios–, quienes:
* se reúnen en Su Nombre, y se llaman Cristianos;
* comparten una fe y esperanza común, basadas en el amor de Dios;
* afirman la verdad, o la Ortodoxia, de su fe, de su creencia y de su experiencia;
* proclaman la Buena Nueva de Jesucristo a todos.
Un Cristiano Ortodoxo es, aquel que vive la verdad de Dios plenamente y la proclama tal como ha sido revelada por Jesucristo, y experimentada en todo lugar y en todo tiempo por Su Pueblo, la Iglesia.
Como parte de la Ortodoxia mundial, somos una Iglesia Sacramental y Litúrgica, de Escritura y de Tradición. Además de esto, mantenemos la Sucesión Apostólica y nos adherimos a las enseñanzas prescritas en los siete primeros Concilios Ecuménicos de la Iglesia Cristiana.

Credo Niceno...


Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible e invisible.
Creo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos. Luz de luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, consubstancial al Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros y por nuestra salvación bajó del cielo y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre.
Y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilatos, padeció y fue sepultado. Resucitó al tercer día, según las Escrituras, subió al cielo y está sentado a la derecha del Padre, y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y a muertos, y su reino no tendrá fin.
Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre; que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas.
Creo en la Iglesia que es Una, Santa, Católica y Apostólica.
Confieso que hay un solo Bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos, y la vida del mundo futuro. Amén.


Sacerdocio en la Iglesia Ortodoxa...





La Ordenación es el medio sacramental establecido por Dios para conferir a los hombres que Él elige uno de los tres grados del Sacerdocio de Su Iglesia. El otorgamiento de los Órdenes Sagradas, a través de la imposición de manos, es el signo visible y la afirmación de un llamado a una vida de servicio y mayordomía, en el nombre de Cristo, para nuestra Santa Fe y para nuestra Santa Iglesia.Dado que este Santo Misterio posibilita los otros Sacramentos y los ritos y las oraciones comunes de la Iglesia, todo hombre que aspira al Sacerdocio requiere examinarse a sí mismo, ser aprobado por otros, y estar calificado para servir.
Debe ser Ortodoxo (Canon de Nicea 19); irreprochable en fe y conducta (Tito 1:7, 1 Timoteo 3:2 y 4:14, Canon de Laodicea 12); instruido en la Escritura, en la Tradición y en los Cánones de la Iglesia; de buena salud y sin defectos físicos que lo inhiban en el cumplimiento de su ministerio (Canon 78 de los Santos Apóstoles). Los candidatos pueden ser casados o no, pero la decisión al respecto y, dado el caso, el Santo Sacramento de la Coronación/Casamiento deben efectuarse antes de la ordenación al Diaconado.Sin embargo, lo enfatizamos, Dios mismo, por amor especial, es el que elige, "el que llama" ("kalon", Gálatas 5,8; Romanos 9,11; 1 Tesalonicenses 5,24; 1 Pedro 1,15). Llama por Cristo a los Apóstoles: "Vengan conmigo y los haré pescadores de hombres" (Mateo 4,19). Llama a la paz y a la alegría. Acudamos sin temor. "Entremos, pues, en el descanso los que hemos creído" (Hebreos 4,3)

Sucesión Apostólica del Patriarcado del Kiev y Toda Rus´-Ucrania...


Nuestro Clero tiene las Líneas Apostólicas y Canónicas del Metropolita Dionisij (Valedynskyj), de bendita memoria.
Su Santidad el Patriarca Gregorious IV (Haddad) de Antioquía y de Todo el Oriente fue, en 1913, el consagrante principal del Metropolita Dionisij (Valedynskyj); quien, en 1932, fue el principal consagrante del Metropolita Polikarp (Sikorsky); quien, en 1942, fue el consagrante principal del Metropolita Nikanor (Abramovych); quien, en 1942, fue el principal consagrante de Hryhorij (Ohijchuk), Metropolita del Trono Patriarcal de Kiev y de Toda la Rus’-Ucrania en el Exilio.
Hryhorij (Ohijchuk), en 1969, fue el principal consagrante del Metropolita Andrew (Prazsky), Primado de la Iglesia Ortodoxa Ucraniana Autocéfala en los Estados Unidos, en el Linaje Apostólico de San Pedro.
En 1988, Andrew (Prazsky) fue el principal consagrante del Metropolita Alexis (Nizza), Presidente del Santo Sínodo de la Iglesia Ortodoxa Ucraniana Autocéfala en los Estados Unidos.
A su vez, Alexis (Nizza) fue, en 1999, el principal consagrante de los Metropolitas Stephan (Babiy-Petrovich) y Mykhayil (Javchak-Champion).
El 10 de Octubre de 2002, en la Catedral de los Santos Boris y Gleb, Stephan (Babiy-Petrovich) y Mykhayil(Javchak-Champion) consagraron al Metropolita Moisés (Oleh Kulyk); quien, el 17 de junio de 2005 fue elevado al Oficio de Patriarca por el Santo Sínodo de la Iglesia Ortodoxa Ucraniana Autocéfala Canónica, en la Catedral de Santa Sofía, en Kiev, Ucrania, donde posteriormente se le entronizó.
El Metropolita Daniel (Daniel de Jesús Ruiz Flores), de México y de Toda Latinoamérica es, además, cuarto en sucesión de Dionisij (Valedynskyj), pues, en 1941, éste fue el principal consagrante del Arzobispo Palladiusz (Petro Widybida Rudenko), Jerarca Jefe de la Iglesia Ortodoxa Ucraniana Autocéfala en el Exilio, reconocido como autocéfalo y en comunión con Su Toda Santidad el Patriarca Athenágoras de Constantinopla.
Palladiusz (Petro Widybida Rudenko) fue, en 1967, el consagrante principal del Arzobispo Joseph (Joseph Anthony McCormack); quien, en 1977, fue el consagrante principal del Arzobispo Daniel (Daniel James Dever Dahl).
El 19 de enero 2003, el Arzobispo Daniel (Daniel James Dever Dahl) ratificó y co-consagró al Obispo Daniel (Daniel de Jesús Ruiz Flores).
El 2 de diciembre de 2005, en Kiev, Ucrania, Su Santidad Moisés (Oleh Koulik), Patriarca de Kiev y de Toda la Rus'-Ucrania, elevó a Vladika Daniel (Daniel de Jesús Ruiz Flores) a la dignidad de Arzobispo; y, el 7 de mayo de 2006, en esa misma ciudad, le impuso solemnemente las manos. Posteriormente, el 19 de abril de 2009, lo elevó a la dignidad de Metropolita de México y de Toda Latinoamérica.
A su vez, Vladika Daniel (Daniel de Jesús Ruiz Flores) fue, el 20 de septiembre de 2008, el consagrante principal de Su Excelencia Andrei (Jhon Jairo Delgado Carmona), como Obispo de Pereira y de Todo Colombia

Inicio de la obra de Evangelización en México...







Nuestra Iglesia arribó a México en 1997, cuando el entonces Archimandrita David (René Joseph Marcel Poirier, después Arzobispo de Florida y de El Caribe) logró la fundación de la Misión Ortodoxa de Barrosa, en el Sur de Veracruz; y poco a poco, edificó el Monasterio de la Santísima Trinidad (con un estilo acorde a la región). En 1999, con la intervención de la Condesa Ghislaine Alix D’Arfeuile, obtuvo donativos del Club Rotario (de Bruselas, Bélgica, y de San Andrés Tuxtla, Veracruz), para la introducción del agua potable en toda la comunidad.
En 2000, inició la construcción de la Capilla de la Theotokos, en Los Mangos (Veracruz). Simultáneamente, consiguió el apoyo del Principado de Mónaco, y comenzó a operar una pequeña escuela rural en el Monasterio, el Instituto San Miguel, ofreciendo cursos de alfabetización y de capacitación para los indígenas Popolucas de la zona.
Hoy, atendemos Comunidades en los Estados de Veracruz, México, Jalisco y Colima, y se ha iniciado presencia en el occidente de la República Bolivariana de Venezuela. Nuestro trabajo incluye Parroquias, Misiones y una Casa-Hogar: lo hacemos con entusiasmo y sencillez, manifestando siempre nuestra identidad, y buscando ser testigos de la Presencia de Cristo, a través del amor y del servicio.
En 2008, por razones pastorales, el Monasterio de la Santísima Trinidad fue trasladado a Xalapa, con un Metokion en Ecatepec, pero siempre conforme al carisma de Su Eminencia David.

La obra misionera en Colombia...



En el caso de Colombia, la llegada y el crecimiento de nuestra Iglesia han estado vinculados a una mujer sencilla y humilde: la Ihumenia Liz (Lida Ospina Hurtado).
Nacida en Armenia-Quindío, el 5 de julio de 1948, comenzó a recibir mensajes divinos en la década de los ochenta, para que, como el propio Señor le dijera, “ayudes a levantar Mi Palabra hacia el nuevo mundo”. Desde un principio, dichos mensajes estuvieron acompañados por maravillosas señales, especialmente de sanación tanto espiritual como física.
El jueves 17 de septiembre de 1992 (conmemoración del Profeta Moisés en el Calendario Juliano), mientras arreglaba su celda, tomó la tapa de una cajita de cartón donde guardaba óleos. Cuenta la Ihumenia: “sentí algo muy especial. Entonces me di cuenta: el rostro de Cristo estaba ahí plasmado”. De inmediato, exclamó: “eres Tú, mi Jesús”; y pronto, brotó en su mente una oración inspirada: “Divino Rostro de Jesús, envuélvenos en tu luz”.
Con honda ternura, la Ihumenia Liz ha comentado: “soy devota al Divino Rostro, y en cada sitio que he visitado me regalaban alguno. Pero siempre sentía que me faltaba uno. Y se lo decía a Él. Hasta que Él me lo dio”.
Hoy, el milagroso Icono es resguardado en un Santuario, en la Ciudad de Pereira. Sin embargo, la devoción que ha despertado motivó la construcción, en Cajicá, de una Catedral dedicada a la Madre de Dios de la Flor de Lis: roguemos a Dios por su pronta culminación.
Incansable, ejemplar, Madre Liz, como es popularmente conocida, ha tocado a miles de corazones en muchos países, y se ha constituido en el motor de la Iglesia en Colombia.
El 20 de septiembre de 2008, recibió la bendición como Ihumenia del Monasterio del Divino Rostro, de manos de Su Beatitud Daniel.

Historia de la restauración del Patriarcado del Kiev y toda Rus'-Ucrania



Cuando San Andrés (el Primer Apóstol Llamado por Nuestro Señor Jesucristo) llegó al territorio de lo que hoy es Kiev, Ucrania (en los años 60-70 de la Era Común), quedó fascinado por la espectacular localización de las montañosas orillas del río Dnipro. Profetizó, entonces: “Sobre estos montes reinará la Gracia de Dios; se elevará una gran ciudad y muchas Iglesias se construirán en ellos”. En una de las montañas puso una cruz, como signo de que la Salvación también estaba al alcance de los pueblos eslavos.
No fue, sin embargo, hasta el año 988 cuando la plena Cristianización de la Rus’ de Kiev pudo completarse. En ese año, por orden del Gran Príncipe San Volodymir I, los residentes en la ciudad fueron bautizados en masa en el propio río Dnipro. Así, al cabo de 1000 años, justo donde el Apóstol lanzó su profecía, se levantó un templo de madera en su honor.
Desafortunadamente, pese a su innegable carácter como Iglesia Madre para los pueblos eslavos, diferentes vicisitudes históricas y políticas le ocasionaron gran sufrimiento. Aunque sobrevivió a la destrucción de la ciudad de Kiev, por parte de la hordas de mongoles del año 1240, su Metropolita pronto comenzó a residir en el nuevo Principado de Moscú; esta situación continuó hasta 1448, cuando Kiev, en aquel entonces bajo dominio polaco - lituano, fue establecido como una Metropolía aparte, bajo la jurisdicción de Constantinopla; poco después, en 1461, los obispos de Moscú dejaron de usar el título de Metropolitas de Kiev, para usar sólo el título de Metropolitas de Moscú. Hacia finales del siglo XVII, los rusos, cobraron valor y retomaron el control de Kiev: de ese modo el Metropolita de esta ciudad, pasó de estar bajo la jurisdicción de Constantinopla, a la de Moscú en 1686. Este acto jamás fue reconocido por el Patriarcado Ecuménico.
Tras finalizar la Primera Guerra Mundial y la Revolución Bolchevique en Rusia, en 1919, el nuevo gobierno de Ucrania aprobó una ley por la cual se autorizaba el establecimiento de una Iglesia Ortodoxa Ucraniana Autocéfala; a la par, un movimiento espontáneo tendiente a cortar lazos con el Patriarcado de Moscú fue ganando terreno entre los Fieles Ortodoxos de Ucrania.
En 1924, Su Toda-Santidad Grigorios VII, Patriarca Ecuménico de Constantinopla, proclamó un Tomos para reestablecer la histórica Metropolía de Kiev-Rus’ (Ucrania) al rango de Iglesia Autocéfala, y colocó la responsabilidad de constituir un nuevo Sínodo de Obispos sobre Su Beatitud, el Metropolita de Varsovia, Dionisij (Valedynskyj). Pero por años, a causa de la Guerra y sus divisiones resultantes, los Obispos de la Iglesia fueron forzados a la Diáspora.
En junio de 1990, un Sínodo reunido en Kiev eligió al exiliado Metropolita Mstyslav (Stepan Skripnik, de entonces 92 años) como Patriarca de Kiev y de Toda la Rus’-Ucrania. En tal carácter y a fin de presidir el resurgimiento de la Iglesia, retornó a su tierra natal en octubre de ese mismo año; y fue entronizado el 18 de noviembre en la Catedral de Santa Sofía de Kiev. Sin embargo, la situación general de la Fe Ortodoxa en el país se convirtió en un objeto de controversia, especialmente a raíz de la consecución de la independencia política en 1991. Su Santidad Mstyslav se vio en la necesidad de salir nuevamente de ahí, y poco después, el 11 de junio 1993, falleció mientras estaba en Canadá.
En 2002, el Metropolita Moisés (Oleh Koulik) volvió a Ucrania, tras estar exiliado en los Estados Unidos de América, para restablecer la Iglesia en Ucrania, y para unificar las diferentes Iglesias que en la misma Diáspora se habían desarrollado.
El sábado 17 de junio de 2006, el Sínodo de Obispos elevó al Metropolita Moisés al Oficio de Patriarca de la Iglesia Ortodoxa Ucraniana Autocéfala Canónica, en una impresionante ceremonia en la Catedral de Santa Sofía de Kiev, donde posteriormente se le entronizó.