lunes, 18 de abril de 2011

¿Por qué Latinoamérica debe ser ortodoxa?




¿Por qué Latinoamérica debe ser ortodoxa?


Arq. Mauricio Ernesto Torres



Hablar en una página ortodoxa, como de cualquier otra creencia religiosa, acerca de por qué determinada persona o grupo social debe ser adepto de esa religión, pudiera parecer ocioso, ya que todas las religiones reclaman ser las únicas y verdaderas.



Sin embargo, no es así. Antes que nada, y sin entrar en complicadas discusiones teológicas, partiremos de la base de aceptar que existe un Dios creador de todo, y que éste Dios a lo largo de la historia se ha revelado a la humanidad, primero a través del pueblo que Él mismo escogió, y en la plenitud de la revelación, a través de su Hijo, Dios encarnado.



Ese Dios-Hombre, Jesús de Nazaret, predicó, enseñó, curó enfermos del alma y del cuerpo, pero sobre todo, a través de su muerte y resurrección derrotó la muerte y es el Camino, la Verdad y la Vida para llegar a ser uno y estar de nuevo unidos con el Dios que nos creó.



Este mismo Dios-Hombre, Jesucristo, dejó un grupo de creyentes a los que les confirió el poder especial de enseñar a todos los pueblos y naciones ese Camino y esa Verdad, para que pudieran acceder a la Vida Eterna. Esta reunión de creyentes es precisamente la Iglesia Cristiana Ortodoxa.



No negamos que precisamente derivado de la diversidad de pueblos, razas, culturas, entornos, etc., puede haber múltiples creencias metafísicas o religiosas. El sentimiento de lo divino es natural al ser humano. Pero el camino para llegar a ser uno con Dios y gozar de la Vida Eterna es sólo a través de Jesucristo, y de su Santa Iglesia, que es su cuerpo visible en el plano material.



México, al igual que otras muchas naciones latinoamericanas, salió de la oscura noche del paganismo e idolatría criminal, sustentada sobre sacrificios humanos, por gracia de la evangelización llevada a cabo por los conquistadores españoles, aunque ciertamente hay que reconocer que esta evangelización se hizo sobre la base de la fuerza, de la espada, del sometimiento de las conciencias, y en muchas ocasiones, superpuesta sobre las mismas creencias idolátricas y aprovechándose incluso de ellas.



Si a esto sumamos una cierta mentalidad “imperialista” y “centralista” tanto de la Iglesia Católica Romana como del Imperio Español, fácilmente comprenderemos que tal evangelización fue deficiente y no ha logrado, hasta el momento, cumplir su objetivo: predicar el Reino de los Cielos y llevar a las personas a ser uno con Dios.



Numerosas críticas se han hecho sobre el “catolicismo” de los mexicanos:


·
Que es superficial, y por lo tanto no conoce las principales verdades evangélicas, ocasionando que cuando las personas leen la Biblia se dan cuenta que han sido engañados por su iglesia y se pasan a las sectas protestantes;

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Que los obispos y sacerdotes están muy distantes del pueblo y de sus necesidades;

·
Que es antinatural que los obispos y sacerdotes no puedan casarse con una mujer y formar una familia,

·
Que muchas veces se ha utilizado como negocio, únicamente como un medio para cobrar por todo: misas, bautizos, bodas, funerales, visitas a los enfermos, etc.

·
Que la exagerada devoción a los santos raya en la idolatría, y que incluso, se tienen santos de “moda”, como san Judas Tadeo, san Charbel, y en casos extremos, el culto a la “santa muerte” y “san Jesús Malverde”, devociones estas últimas de los narcotraficantes y secuestradores. En las naciones del Caribe, como Cuba, el culto a san Lázaro coincide con la práctica de la santería;

·
que el culto en las parroquias y templos se ha deteriorado, pasando de una rigidez exagerada como era la Misa en latín, a un verdadero carnaval, con bailes, y actuaciones fuera de toda dignidad hacia la casa de Dios y su Alabanza y Adoración.


Pues bien, todos estos problemas vendría a resolver el culto cristiano ortodoxo. Recordemos que “ortodoxia” es una palabra griega que quiere decir “creencia correcta”.



La Santa Iglesia Ortodoxa, como reunión de creyentes en las verdades originales enseñadas por Nuestro Señor Jesucristo, y que no se han apartado de la creencia correcta:


Sustenta sus creencias en el Evangelio de Jesucristo, en la Biblia, y en las enseñanzas definidas por los primeros siete Concilios Ecuménicos o reuniones de obispos y fieles que configuraron la original Iglesia Cristiana, que es la Ortodoxa;


Los obispos, sacerdotes y diáconos son extraídos del mismo pueblo al que sirven, son personas que tienen que trabajar para sostenerse ellos y a sus familias, por lo tanto, conocen muy bien la problemática del pueblo al que sirven;


Los sacerdotes y diáconos pueden casarse, y en algunas jurisdicciones, también los Obispos, por lo que llevan una vida de familia;


Los servicios divinos y sacramentos no se cobran, pues los ministros viven de sus trabajos, y las limosnas son voluntarias y sólo para cubrir los gastos del templo;


La devoción a las imágenes es la correcta, por medio de los íconos o imágenes pintadas sobre madera o paredes, con reglas concretas, que buscan no la perfección de las formas humanas, sino introducir al fiel en la devoción de la eternidad que representa el ícono. No hay santos “de moda” ni se aprueba el culto que no lleve a Dios y su Verdad. La Santísima Madre de Dios y los santos son nuestros hermanos mayores en la fe y se nos han adelantado en el camino para llegar a Dios;


La Divina Liturgia en la misma hoy y siempre, celebrándose con piedad, devoción, dignidad. La Liturgia es el Cielo en la Tierra, pudiendo sólo adoptar algunos cambios concretos para la mayor comprensión de la gente, como la utilización del idioma de cada país.



Por todo esto, y mucho más, Latinoamérica necesita romper los lazos que la atan con un pasado que no la acerca a Dios, y volver a encontrar el camino correcto, la recta fe, que la lleve a ser una con Dios y vivir unida con quien es el Camino, la Verdad y la Vida.



Yecapixtla, Morelos


Marzo 31 de 2011


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